Jóvenes protagonistas en la escuela secundaria

Dado el desánimo general por la baja calidad educativa que reciben los jóvenes argentinos, las cifras de abandono escolar que aumentan vertiginosamente y se vieron empeoradas por la pandemia, y la alarmante cifra de jóvenes que quieren irse del país, consideramos fundamental repensar la escuela secundaria y la preparación que brinda a los estudiantes.
Desde la Fundación Pensar, creemos que es importante dar a conocer la voz de los jóvenes sobre su perspectiva de la escuela secundaria y como los capacita para su futuro.
Para esto fuimos a buscar la experiencia de 220 jóvenes entre 16 y 25 años en el territorio nacional que nos compartieron su testimonio como insumo para pensar políticas educativas que los ayuden a desarrollarse con autonomía para un mundo desafiante y que la secundaria sea un espacio de aprendizaje significativo.
La elección del rango etario nos permitió hacer una diferenciación entre quienes actualmente cursan la escuela secundaria y quienes ya la han finalizado y han comenzado estudios superiores o se han iniciado en el mundo laboral.
En este trabajo recopilamos la valoración personal de los jóvenes sobre: el alcance y la utilidad de la escuela secundaria para sus vidas adultas, el trabajo y los estudios superiores, la percepción de la necesidad de cambio de la educación media, los aspectos y experiencias positivas que rescatan de su trayectoria educativa, las capacidades y herramientas que creen deberían incorporarse en la escuela y las problemáticas que los preocupan.
Si bien el escenario es desalentador porque un 94% de los jóvenes considera que la escuela secundaria debe cambiar y un 78% opina que el cambio debería ser muy profundo, el trabajo nos muestra posibilidades para implementar transformaciones significativas. Dentro de esas modificaciones nos encontramos con que los estudiantes desean que en la escuela secundaria se aprenda sobre comunicación, educación financiera, prácticas
laborales, el uso de las tecnologías informáticas de la comunicación, el pensamiento crítico y el trabajo en equipo como habilidades blandas.
Las carreras tradicionales siguen primando entre las elecciones de los jóvenes que siguen estudios superiores, lo que se explica porque nadie puede desear lo que no conoce. Esto contrasta con un mercado productivo que demanda perfiles científicos, de análisis de datos, vinculados a la industria de la tecnología.
Los jóvenes exigen y demandan cambios en la escuela secundaria que los aliente a la hora de desarrollarse para ser autónomos en un mundo cada vez más cambiante. Como formadores de políticas públicas debemos escuchar la voz de los jóvenes para responder a sus necesidades como principales beneficiarios y destinatarios de las políticas públicas educativas.

 

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